Un equipo internacional de astrónomos identificó un exoplaneta que despierta un gran interés científico por su ubicación dentro de la llamada zona habitable de su estrella. El planeta, denominado GJ 3378 b, se encuentra a 25 años luz de la Tierra, una distancia relativamente cercana en términos astronómicos, y orbita una pequeña estrella enana roja situada en la constelación de Camelopardalis, conocida como La Jirafa.
Lo que hace especial a este mundo es que recibe una cantidad de energía que, en teoría, permitiría la existencia de agua líquida en su superficie, una de las condiciones consideradas fundamentales para el desarrollo de la vida tal como la conocemos. Estar en la zona habitable no garantiza que un planeta sea habitable, pero sí lo convierte en un candidato prioritario para futuras investigaciones.
Para estudiar este sistema, los investigadores utilizaron el Habitable-zone Planet Finder (HPF), un instrumento de alta precisión instalado en el telescopio Hobby-Eberly, en el Observatorio McDonald (Texas, Estados Unidos). Gracias a esta tecnología pudieron detectar las pequeñas variaciones en el movimiento de la estrella provocadas por la gravedad del planeta que la orbita.
Las estrellas enanas rojas representan uno de los principales objetivos en la búsqueda de mundos habitables. Son más pequeñas y frías que el Sol, por lo que su zona habitable se encuentra mucho más cerca de la estrella. Sin embargo, precisamente por su bajo brillo, detectar planetas rocosos de tamaño similar a la Tierra resulta un desafío que requiere instrumentos especialmente diseñados para esa tarea.
Los científicos aclaran que todavía no se sabe si GJ 3378 b posee una atmósfera ni cuál es su composición. Esos factores serán determinantes para establecer si realmente podría mantener agua líquida y ofrecer condiciones compatibles con algún tipo de vida. Futuras observaciones con telescopios más potentes permitirán obtener más información sobre este prometedor exoplaneta.
El descubrimiento vuelve a demostrar que algunos de los candidatos más interesantes para encontrar vida fuera del Sistema Solar podrían estar mucho más cerca de lo que se pensaba. A medida que mejoran las técnicas de observación, los astrónomos esperan identificar cada vez más mundos similares a la Tierra en nuestro vecindario galáctico.


