Según modelos de evolución estelar, dentro de otros 5.000 millones de años agotará gran parte del hidrógeno de su núcleo y dejará su etapa actual para transformarse en una gigante roja.
Durante ese proceso, el núcleo solar se contraerá y calentará mientras sus capas externas se expanden de manera enorme. Esa expansión alcanzará a los planetas más cercanos, como Mercurio y Venus, y aunque no está completamente claro si la Tierra será absorbida, las condiciones serán incompatibles con la vida mucho antes: el aumento extremo de la radiación, los vientos solares y la pérdida progresiva de la atmósfera terrestre terminarían haciendo inhabitable el planeta.
Los científicos pueden estimar este futuro gracias a décadas de estudio sobre la fusión nuclear y la evolución de otras estrellas similares al Sol. En cualquier caso, se trata de un escenario previsto para dentro de miles de millones de años, por lo que no representa una amenaza para la humanidad actual.


