Futura News | Noticias para un futuro mejor

Lo que no se suele contar sobre la misión Artemis II y los principales desafíos que enfrenta

La misión Artemis II de la NASA apunta a devolver a la humanidad a la órbita lunar con tripulación por primera vez desde las misiones Apolo, y es un paso clave en el ambicioso programa que busca eventualmente pisar de nuevo la Luna y establecer presencia humana allí. Será un vuelo de unos diez días en el que cuatro astronautas se embarcarán en un trayecto alrededor de la Luna y regresarán a la Tierra, usando la nave Orion impulsada por el cohete más potente construido hasta ahora.

Pero más allá de la novedad histórica y el entusiasmo por la exploración, Artemis II afronta una serie de retos tecnológicos y de seguridad que la hacen una empresa de enorme complejidad.

Uno de los puntos más debatidos gira en torno a la protección térmica de la nave durante la reentrada a la atmósfera. El escudo térmico de Orion —el componente que debe soportar temperaturas extremadamente altas al volver a la Tierra— ha sido objeto de atención tras anomalías detectadas en pruebas previas a la misión. Algunos expertos señalan que este elemento sigue siendo uno de los mayores puntos de riesgo, y aunque las agencias espaciales aseguran que el diseño y los cambios propuestos ofrecen un margen aceptable de seguridad, no todos coinciden con esa evaluación.

Otro factor de riesgo inherente a cualquier viaje más allá de la órbita baja terrestre es la exposición a la radiación cósmica y a partículas energéticas. Más lejos del campo magnético protector de la Tierra, los astronautas están sujetos a niveles superiores de radiación que pueden afectar tanto su salud inmediata como a largo plazo. Para mitigar esto, la misión incorporará sensores y dosímetros que monitorean la exposición dentro de la nave.

Además, la misión depende de una gran cantidad de sistemas interconectados —motores del cohete, software de navegación, comunicaciones, soporte vital y más— que deben funcionar de forma impecable. En un entorno de alta energía como un viaje lunar, cualquier fallo puede tener consecuencias serias y las opciones de corrección instantánea son muy limitadas.

También hay desafíos logísticos y operativos antes de siquiera despegar: pruebas previas al lanzamiento han revelado fugas de combustible en el cohete y otros contratiempos técnicos que han llevado a posponer la ventana de despegue, ya que esos ensayos están diseñados justamente para detectar y corregir problemas antes de poner en riesgo a la tripulación.

En síntesis, Artemis II no es solo un hito histórico por volver a enviar humanos cerca de la Luna: es un ensayo profundo de sistemas y procedimientos que deben funcionar en un ambiente extremadamente hostil para la vida humana. Si bien cada riesgo tiene contramedidas y la misión se planifica con múltiples capas de seguridad, la naturaleza de un vuelo de este tipo implica enfrentarse a desafíos que van desde la ingeniería de materiales hasta la biología humana en el espacio profundo.

Facebook
Twitter
LinkedIn